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Más
allá de su desempeño como narrador,
ensayista y poeta, Jorge Luis Borges desarrolló
una interesante labor como cronista cultural en
diversas colaboraciones que han permanecido fuera
del alcance del gran público. Luego de realizar
una exhaustiva tarea de búsqueda en diarios
y revistas, este nuevo volumen de Textos recobrados
recoge los escritos publicados entre 1931 y 1955
que comprenden relatos, ensayos, poemas, artículos,
notas, reseñas bibliográficas, comentarios
de cine, un discurso, dos conferencias y traducciones.
Incluye también los prólogos que escribió
durante esos años para los libros de otros
autores. Se agregan varias encuestas y entrevistas
de la época que revelan a Borges como un
lúcido observador de los acontecimientos.
Un libro imprescindible de nuestro máximo
escritor en el período quizá más
fecundo de su existencia, que completa la obra literaria
publicada con nuestro sello a lo largo de los últimos
cincuenta años. Por su mente despierta,
que no cede a las convenciones, ni a las costumbres,
ni a la haraganería, ni al snobismo, por
el caudal de su memoria, por la aptitud para descubrir
correspondencias recónditas, pero significativas
y auténticas, por su imaginación feliz,
por la inagotable energía de invención,
Borges descuella en la serie completa de tareas
literarias. Adolfo Bioy Casares Borges
sirvió a dos divinidades contrarias: la simplicidad
y la extrañeza. Con frecuencia las unió,
y el resultado fue inolvidable: la naturalidad insólita,
la extrañeza familiar. Este acierto, tal
vez irrepetible, le da un lugar único en
la historia de la literatura del siglo XX.
Octavio Paz Borges emerge claramente como
el autor del siglo XX más emblemáticamente
representativo y acaso el único
de los valores estéticos aún esenciales
para la supervivencia de la literatura canónica
universal. Ocupa este lugar no sólo con respecto
a las letras hispanoamericanas sino a toda la literatura
occidental y quizás, incluso, a la literatura
mundial. Harold Bloom |
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